El arte de despejar sin resolver
Solemos vivir angustiados intentando hallar la solución a nuestra vida, como quien se desespera frente a una ecuación que no cuadra. Sin embargo, lo más sabio no es encontrar el valor de la X, sino simplemente despejarla. Despejar no es resolver; es apartar. Es mover las preocupaciones, las expectativas ajenas y los miedos al otro lado de la igualdad para que la X, que somos nosotros, se quede sola, tranquila y libre de ruido. Cuando dejas de obsesionarte con el resultado final, te das cuenta de que la X no necesitaba ser 'descifrada'. Solo necesitaba espacio para existir sin que nada la estuviera multiplicando o restando. Al final, la libertad no es tener todas las respuestas, sino descubrir que muchas de las preguntas que nos hacíamos, simplemente, ya no importan