ENTENDIENDO MIS MIEDOS
Dicen que toda la persona que llega a nuestra vida siempre nos enseña algo, y es cierto, tú has llegado para que después de muchos años y un comportamiento incorrecto e inadecuado que se hace demasiado presente y por costumbre de mí parte, haya tomado sentido.
Tantas veces me lo he preguntado y no hallaba la respuesta y después de pensar con calma, ha llegado la luz, he comprendido que mi actitud de ataque o más bien defensa, que el no poder controlarme en muchas situaciones y circunstancias, es por miedo.
Sí, miedo, pero no cualquier miedo, no a algo físico, ni que me pueda afectar a mí, el miedo a fallar a quienes quiero, un miedo voraz que me consume por dentro. Es cómo un chip que salta cuando siento que he fallado o estoy fallando y entonces no hago más que pensar en cómo solucionarlo, como manejar la situación, cómo ser diferente y que todo esté bien y pueda hacer lo correcto para que la o las personas que quiero no se alejen de mí.
Y entonces llega el desastre, porque lo soy, no consigo más que cagarla y acabo cagándola del todo. Si alguien me dice ésto no me gusta, no lo haces bien, no es así, no eres cómo tienes que ser, entonces aparece el dichoso miedo y quiero ser mejor pero no puedo. Y pienso en cómo hacerlo, lo intento, si siento que me ponen distancia yo en vez de crear un acercamiento originó más, pero no por orgullo, no, lo hago porque pienso que es lo que la otra persona quiere, si un día se acercan me acerco, pero con el miedo y las dudas de qué sucederá después y si lo estoy haciendo mal?, si me sobrepaso?, si me quedo corta?, y entro en un grave conflicto interior que me lleva a luchar contra mí misma, porque siento que no soy yo, no me siento yo, y en cierta manera esa frustración vuelve a hacer que falle.
Es difícil de explicar y entenderlo, lo sé, pero seguro que alguien más ha experimentado este miedo y esa manera de comportarse cuánto mejor quieres ser, el miedo a cómo eres supera.
Todo se resume a que pienso sólo en los demás y en lo que esperan de mí y me siento analizada, examinada, y la ansiedad que me genera acaba haciendo que me convierta en un demonio con dos cabezas y dos cerebros pensando diferente y que en cualquier momento una de ellas sea la que reviente y genere un caos a mí alrededor que afecte a todo quien esté cerca de mi o en mi vida.
Es uno de los problemas que también provoca el ser PAS, porque se es más perceptivo, aunque la otra persona intente que no se note, un pequeño cambio en ella, yo puedo percibirlo hasta con una sola palabra, un gesto, es algo incomprensible para quien no tiene este grado de sensibilidad tan alto. El hecho es que ese pequeño cambio que percibo, ya hace que me preocupe, que mi cabeza empiece a dar mil vueltas, busco la culpabilidad en mí, y vuelve el monstruo de dos cabezas que no me deja controlarme, y la impulsividad y la falta de tacto fluyen normalmente en palabras que pueden llegar a hacer mucho daño.
Acabo de descubrir porque esta actitud y sinceramente, ahora sí que entiendo mis miedos, pero me da más miedo el saberlo.
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