FELICIDAD
Qué fácil sería encontrar la felicidad si pudiéramos ordenarle al corazón a quién querer.
Si pudiésemos decidir amar a la persona que nos quiere y no podemos corresponder porque en el corazón nadie manda y ya ha elegido a tu persona, aunque tal vez ésta tampoco te corresponda.
Qué injusto es todo, pero es así, en el corazón nadie manda, y quedará seguir esperando a que dos almas sean destinadas a ser, porque nunca podremos forzar el destino, ni podemos escoger.
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