No sólo SEXO

Con mi tercera vez, así le llamo porque fué la segunda persona con la que mantendría sexo en mi vida cuándo aún no era totalmente libre.

Recuerdo cuánto disfrutaba haciéndole esperar, prolongaba el encuentro, ese en el que nos veríamos en un parque cualquiera y nos comeríamos en un banco unas pipas, pipas ? Nos comimos a nosotros, aquella mañana sabíamos lo que iba a suceder, todo estaba preparado, yo me acercaba a la estación de tren y allí en el Parking Mario me esperaba. El primer momento fue espectacular, aquella mirada suya con esa sonrisa tan grande y yo temblando de nervios pero sin poder evitar sonreírle, y entonces llegó el abrazo, apretado, intenso, y ya despertó nuestro deseo, aunque ya estaba despierto hacia demasiado tiempo.

Subimos al coche y nos dirigimos al hotel dónde había hecho la reserva, íbamos a tiro hecho, era algo más que sabido. Fué increíble entrar en aquella habitación tan espaciosa y limpia, con tanto detalle y tantos sitios dónde dar rienda suelta a nuestra imaginación. ¡ Y vaya si la hubo !.

Los primeros besos, lentos y apasionados a la vez, nos gustaba besarnos, y llegó el momento de dejar ver nuestra desnudez, no sentí vergüenza alguna, me sentía cómoda, cómo si nos hubiéramos visto ya así durante años, y me tumbó sobre aquella enorme cama, ummm !,  nunca olvidaré aquel comienzo, nadie me había regalado antes un masaje íntimo, Mario llenando sus manos de aceite de esencias y aplicándolo por todo mi sexo, su contorno, y poniéndome cada vez más caliente, no me dejaba hacer nada, tenia que dejarme hacer, y entonces.... me comió. Deslizaba sus labios y lengua entre cada pliegue de mi intimidad, lo recorría sin parar, despacio, sorbiendo, lamiéndome y hacía que gimiera y gritara de placer.

Tuve que detenerle, yo también quería comerle y degustarle a mí antojo, y lo hice. Con aquel sustancial tamaño acorde a su estatura, no tuve reparos en hacerle todo lo que mi imaginación perversa me iba dictando, recuerdo sus ojos incendiados en fuego, y cuándo ya sentí que estaba a punto de correrse, me subí sobre él y dejándome caer entró dentro de mí, nos movíamos descontrolados, endemoniados, era pura pasión y saltaban hasta las gotas de sudor de la fuerza con la que nos embestiíamos como bestias, y llegó nuestro primer orgasmo, nos empapamos por completo y al mirarnos y sonreír, ya sabíamos que aquello no había sido suficiente...

Puso música, recuerdo que sonaba Adele, que tanto le gustaba, y pensamos en aquel sofá negro de piel, se sentó para tomar algo pués estábamos sedientos, pero no esperaba mi reacion al empujarle hacia el respaldo y sentarme sobre él. Se sorprendió y siempre lo recuerda, allí volvimos a follarnos sin piedad, pero... mira el espejo del baño que grande es Mario, se veía a través de la puerta que estaba abierta, y... Mario me sujetó y llevo caminando cogida por detrás hasta aquel lavabo con el espejo, sujetó mandíbula y me hizo mirar al frente, me inclinó hacia adelante, y comenzó a abrirme las piernas. Que placer tan intenso cuándo me iba penetrando y podíamos vernos los ojos y el movimiento de nuestros cuerpos en aquel cristal. Ahí culminamos nuestro segundo acto.

Extasiados, volvimos a la cama, necesitábamos descansar, relajarnos, sólo llevábamos 2 horas y nos quedaba poco tiempo para volver a nuestra rutina y actividades laborales. Y volvió a suceder, no podíamos dejar de acariciarnos la piel y besarnos y el deseo regresó, volvimos a pecar, porque ninguno era libre totalmente, fuimos infieles, pero fieles a nuestras ganas,, deseo, a nuestra libertad de ser al menos una vez. Sí, el tercero fue tan sublime cómo los dos anteriores, y de haber seguido un poco más de tiempo, hubiéramos podido con tres más. Pero no podía ser, así que nos vestimos, recompusimos y me acercó hasta un sitio cercano a mí casa.

Qué si nos volvimos a ver ? Sí, he de decir que en varias ocasiones más, incluso a día de hoy, después de otras relaciones, no pasa año en que en momentos me localice y quiera que nos veamos. Pero la vida cambia, otras personas dejan huella y te das cuenta de que sólo el sexo no llena, que se necesita más, sentir lo que te han hecho sentir cuándo te amaban y no follaban, y entregarte de esa manera en que solo puedes cuándo amas.

Así, que aunque estoy sola y Mario ha vuelto a contactar conmigo en otro intento más por vernos y deleitarnos de nuevo dejando gozar nuestros cuerpos, me resisto. Ahora sé lo que de verdad quiero, no sólo Sexo.

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