Al final siempre tú
Hoy fue un día de esos intensos para
no olvidar, el estrés del trabajo, la
sensación de no poder con todo que
se apoderó de mí, el sentimiento de
no servir para nada ni nadie.
Pero ahí estaba él, como cada día,
siendo mI pilar, mis ganas de seguir
adelante y mi aire parar respirar.
El único aliciente durante las horas
es la alegría de saber que alguien te
quiere en su vida e inesperadamente
en la pantalla aparece y puedo leer un...
Te Amo.
Aún así la tristeza me invade por
por completo cuando a mi cabeza
loca le da por pensar que la persona
que me ama, que me necesita y por
la que siento lo mismo, no está a mí
lado físicamente para darme ese
abrazo que reconforte este mal día.
Inevitable dejar amarradas las
lágrimas. Afloran tal cual cascada,
que empañan los ojos, la cara
y el alma.
Pero ahí está de nuevo, detrás de la
pantalla, y a través de sus letras puede
secar estas gotas que me bañan.
Sólo él sabe cómo hacerme levantar
cuando caigo, darme la fuerza para
continuar.
He podido verle gesticular, hablar,
mirarme, detrás del cristal es
mi manera de sentirle real.
He sentido un gran desaliento,
una pregunta que me ha hecho
temblar, dudar de sus dudas.
El miedo se ha instalado en mí,
no puedo remediar amarle tanto,
que crea o sienta que puedo fallarle
y perderle.
Al final el amor siempre nos puede,
nos hemos amado de esa manera tan
especial y tan nuestra.
El final feliz a un día de contrarreloj,
de presiones y sentimientos enfrentados.
Cómo siempre, el mejor final hoy y cada
día... a su lado
.
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