Creo en el Amor Eterno
Hoy, tras leer un texto en un blog, precioso, triste y desgarrador que hablaba del no olvido de su gran amor, he recordado lo que pensé cuándo me casaba, y en mi creencia por el amor eterno, hasta el final de los días
Supongo que esa creencia venía de una bonita historia vivida desde fuera, la de mis abuelos.
No solo fué un amor eterno, es que mi abuelo murió por amor. A pesar de su juventud cuándo conoció a mi abuela ya era viudo de una mujer que murió repentinamente y embarazada. Yo creo que nunca pensó en volverse a enamorar, pero aquella vez él no murió. Mis abuelos se enamoraron, formaron un hogar y una familia, yo a veces cuándo ya era mayor, pensaba, "con lo callado que es mi abuelo y lo que protesta, ordena y relata mi abuela, ya no creo que exista amor" pensaba que era cuestión de cultura, o no, tal vez es que antes sabían aguantar, entenderse, no eran egoístas y cuidaban lo que tenían sin buscar a otras personas. No puedo saberlo, pero en su caso mi abuelo murió por dentro el día que la perdió a ella, y físicamente 7 meses después.
Nunca olvidaré la última vez que pudo verla, no le dieron la oportunidad de estar a su lado sus últimas horas. Ellos que ya no podían vivir solos, pasaban temporadas en casa de los hijos, en ese momento estaban en la mía, yo aún vivía allí, aunque me quedaban 14 meses para casarme. Mi abuela enfermó, y por negligencia médica, pues un dolor de estómago que decían ser una gastroenteritis, resultó ser un paro intestinal que la llevo a qué infartara, se desangrara poco a poco y se nos fuera sin poder remediarlo. Era lunes, mi tío venía desde otra ciudad para llevárselos con su familia, y decidió llevarse a mi abuelo y cuándo estuviera mejor regresar a por mi abuela.
Aún me causa dolor recordar ese día, mi abuelo al final del pasillo, diciéndome no voy a ver a máma más, yo me acerqué a abrazarle y le dije, claro que sí abuelo, se va a poner bien. Horas después en el hospital la sedaban y al día siguiente murió, no avisaron a mi abuelo, le trajeron a Madrid, a la puerta del tanatorio y le dijeron, ahí está Máma (acentuo mal, pero la pronunciación era siempre esa), el shock fué tan terrible y cruel que tuvieron que llevarle sin verla a casa de otra hija y no pudo asistir ni al entierro. El que ya había tenido varios pequeños ictus, debió de sufrir uno enorme.
La veia a casi todas horas, yo, que era mi ídolo, mi ejemplo, mi héroe, la persona más buena y conformista del mundo, quién me enseñó el amor por los animales, a curarles y ayudarles, a amar la naturaleza, las margaritas !, Pasaba todo el tiempo que no estaba trabajando con él. Recuerdo tardes en la terraza en las que se asomaba y me decía por ahí viene máma, le has preparado de comer? Yo lloraba, no dejaba de nombrarla cada día, a los 4 meses enfermó, por culpa de un herpes zoster tuvo una meningoencefalitis, y fue el declive. Ya no podía estar en casa pues necesitaba ser asistido por profesionales y decidieron llevarle a una estupenda residencia. No quedaba lejos de mi casa, durante el mes y medio que vivió, yo dejé de trabajar y cada día sin descansar, iba mañana y tarde para estar con él, siempre era lo mismo, dónde está máma, quiero ir con ella. Y se fué, tan sólo 7 meses después y 7 meses antes de mi boda.
Aquel día tan especial en el que me faltaban mis abuelos, en el que ya no me daría la mano cómo siempre cuando de pequeña me llevaba a todos sitios con él, con quien aprendí a leer con 2 años, porque todos los carteles que veíamos por la calle me los iba mostrando y me hacía repetir sus palabras, el que hasta octavo curso de EGB y ya sintiendo vergüenza a esa edad, nos esperaba muchos días en que venía desde su pueblo al nuestro, sólo para recogernos del colegio con una bolsa de gusanitos verde de las de 5 pesetas. Y ese día estuvo conmigo, lo sé y creí en el amor eterno, en poder morir por amor.
Luego las cosas no son cómo queremos, la vida, las situaciones, la rutina, los problemas, el amor se fué. Y llegó otro, al que nunca olvidaré aunque no pudiese ser, uno que no merecía pero me amó cómo nadie me había hecho sentir, pero también fué quién mayor daño me causó, sus grandes engaños por no perderme no tenían justificación y se llevó mis sueños, mis ganas de vivir, mi confianza, pero aún hoy, sigo creyendo en que sí tendré un amor eterno, aunque no se vaya de ésta vida, pero sí a quien no dejaré nunca de querer.
Creo que en el amor eterno, en morir por amor, creo que ya ha llegado, y creo que moriré amando... esperando su amor.
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