No intentes entenderme
Soy una persona rara de cojones, no creo que haya otra igual, casi siempre dónde los demás ven algo blanco, yo lo veo negro, o al revés.
No intentes entenderme, nunca lo conseguirás, no lo he conseguido ni yo misma, a pesar de llevar habitando este cerebro 48 años.
Rara, porque cuando tú vas, yo vengo, cuándo me caigo no es por un tropiezo, es que el socavón era demasiado grande para un cuerpo tan pequeño.
Soy tan rara, que no soporto mi rareza, con lo cual tengo claro que nadie podría soportarlas, no importa, he aprendido que en la soledad también se puede sonreír mientras lloras y te limpias los mocos con la funda de la almohada.
Me gusta batir los yogures porque considero que su textura se vuelve más cremosa, me gusta beber mi refresco a morro de la botella de dos litros, me encanta hacer un ritual especial antes de cada cita, tal vez en un intento de no parecer tan rara disfrazada con una mascara de titán y una raya cruzando mis párpados cansados de ser tan rara. Antes de acostarme, me cercioro de que no haya nadie escondido en el armario o bajo la cama, y las sábanas? tienen que estar perfectamente estiradas, sin una arruga que me impida dormir, cómo el cuento de la princesa y el guisante, o algo así.
Ya ven, soy rara de cojones, y sólo he contado una milésima parte de ésta rareza tan extraña.
Comentarios
Publicar un comentario