Una mujer impresionante
Hoy he conocido a una mujer, una mujer de pies a cabeza, es impresionante, aunque no se da ni cuenta.
Una mujer que a su relativa juventud, sabe luchar con todas sus agallas. Una de esas mujeres a las que por desgracia les visita la maldita enfermedad que las lleva a verse despojadas de uno de sus pechos.
Había que verla sonreír, está llena de vida, rebosa esperanza y desprende ilusión. Ella, que no ha dejado de trabajar, que vive sola y no depende de nadie. Que no necesita quién la cuide o mime, que le hagan la comida o la ayuden a vestirse los días que la quimio, la deja reventada. La que hace además el esfuerzo de ayudar a los demás.
Es impresionante, cómo tantas y tantas mujeres que atraviesan malos momentos en su inmensa soledad.
Y entonces ha llegado la despedida, me ha abrazado y dado las gracias por escuchar una pequeña parte de lo que es su vida, una vida que me parece intensa, satisfactoria, un ejemplo a seguir.
Y después me he mirado en el espejo del baño del hospital, y he dicho muy alto... Y tú te quejas ?. A su lado no vales ni la mitad de lo que vale ella.
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