No hubo oportunidad
Hoy recordando, me acordé de aquella primera y única vez con él, no le voy a poner nombre, le gusta el anonimato.
Todo comenzó tan frenéticamente impulsivo que hoy no entiendo todavía cómo pudo suceder. Una conversación, otra tras otra y así se prolongó aquel primer día en que se cruzaron nuestras vidas.
Para mí, he de reconocer que fue como abrir la ventana de la habitación a 40° y de repente entrara una bocanada de aire fresco que me hizo despertar del letargo angustioso en que mi vida se encontraba.
Todo parecía maravilloso, estábamos eufóricos, mensajes a todas horas, audios, las tantas de la madrugada y no teníamos fin, llegó el deseo, la pasión, los te quiero, los planes a medio plazo y hasta pensar en nuestro nuevo hogar.
Y llegó el día de vernos, mis nervios no me dejaban concentrarme nada más que en la hora, me sentía pletórica, era como si fuese el principio de mi vida, esperaba encontrarme con el príncipe azul de todos los cuentos de mi infancia. Le quería, le amaba, aún sin haberle mirado a los ojos, sin saber cómo era físicamente, el amor es así, no hace falta ver para sentir.
Acudí al sitio donde íbamos a vernos, todo hay que decir que estaba preparado para lo que sabíamos que queríamos que pasara. Esperé un poquito porque me adelanté, y apareció, me temblaba el labio superior, sólo me faltaba el tic dichoso !. Pero creo que lo pude controlar.
Era, o no, a saber... cómo lo esperaba, no es lo mismo ver fotos que en persona. George Clooney no era, pero me daba igual, yo quería a quien había conocido tras una pantalla. Pero claro, ya lo he dicho quería, y es que si ese sentimiento no es igual por ambas partes, nada sale cómo un@ se imagina. La cita fué un completo desastre, yo que soy muy cercana y necesito abrazar y besar y mirar a los ojos, pues no. Era un poco difícil con él, me sentí insuficiente, poca cosa, sucedieron tantas cosas en tan pocas horas que me fui con mal sabor de boca.
A veces, sólo una vez es suficiente para entender que no habrá más veces. Yo lo sentí, parecía incómodo, no sé centraba en nosotros, no entendí que tuviera que hacer llamadas de teléfono, que no deseara hablar, nada más que el acto que dos personas realizan o bien por deseo y placer o por amor (cómo era en mi caso), y que debía haber creado un buen recuerdo y haber sido algo especial, y ni siquiera lo fué.
Nunca me había sentido así, tan lejos de la persona a la que estaba acariciando, tan poco deseada, cuando y no es por arrogancia, aunque fuese para echar un segundo polvo, todos anteriormente habían querido repetir. En fin, lo que si pude comprobar y más pasadas las horas, es que él no era esa persona tan viva, tan exultante y fuerte que parecía detrás de aquella embelesadora y atractiva voz, parecía muy vulnerable, creo que no se sentia seguro de si mismo, apartaba la mirada, buscaba cosas que mostrarme de su trabajo sin despegarse del móvil. En el fondo vi a alguien con un gran vacío, que no sabía abrazar, tal vez porque las circunstancias le habían echo volverse frío y ser superficial. Sus besos no transmitían nada, era como si no supiese besar, a mí, que pongo el alma, el amor, la pasión y todo mi ser en un beso. Creo que no es alguién que se deje llevar, lo intenta controlar todo y eso al final no es bueno.
No nos dió más oportunidad, se crearon sinsabores después de aquella vez, discusiones, desconfianza, un ya quedaremos de nuevo, ahora no puedo, un vamos alargando esto en el tiempo, y nunca llegó. Nos alejamos sin hacerlo porque aún mantenemos el contacto, pero ya no queda oportunidad de nada, nunca he creído que las cosas dejando pasar el tiempo puedan cambiar, al menos no en una relación afectiva. Y yo, me quedé sin la oportunidad de haber tenido más tiempo ese día, para mostrar mejor como soy, lo que puedo dar, y lo que soy capaz de hacer por quién me roba el corazón y la mente.
Pero no, no hubo más oportunidad, nos quedamos con el recuerdo de los planes que nunca haremos, de las cosas que imaginé pero no pude vivir con él y el sentimiento de no haber sido como él esperaba.
Y así, algunas historias, lo que para algun@s es un mero polvo, para otr@s era la ilusión de volver a tener esperanza.
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